Un enorme ejército de orcos invade el antiguo Reino de los Elfos. El objetivo del Rey de los Orcos es claro: capturar a todas las mujeres elfos, obligarlas a dar a luz a hijos de orcos una tras otra y convertirlas en máquinas de reproducción, mientras las somete a toda clase de depravaciones. Las soldadas caen una tras otra. Leona, una leal caballera de la guardia real, se lanza a la batalla para proteger a la princesa Clarice y ganar tiempo para que esta pueda escapar. Clarice, quien supuestamente había huido a un país vecino en busca de ayuda, se ve perseguida tras dejar ciego al rey de los orcos en un momento de rebeldía. Las mujeres élficas, otrora orgullosas, comienzan su descenso hacia una pesadilla de conquista y violación.